Nos oponemos a cualquier plan que intente convertir la zona de los monumentos prerrománicos en un ámbito concebido como parque temático para turismo masivo, con obras aparatosas, demoliciones injustificadas y arrasamiento del entorno, con los dos monumentos -que ya están exentos, son de reducido volumen y superficie de planta y con un entorno despejado de suficiente superficie en relación con su tamaño y la distancia entre ellos- convertidos en un decorado grotesco. Esto supondría una desvirtuación total de la significación histórica y estética de los propios monumentos y una estafa a los visitantes. No creemos indispensable la demolición del pequeño grupo de casas que se encuentra al sur de Santa María del Naranco que constituye un núcleo rural de gran antigüedad y cuyo punto más alto se encuentra por debajo del nivel de la base de Santa María por lo que no interfiere su visión. Sí sería necesaria una mejora del aspecto de la parte posterior -la que mira hacía Santa María- de ese grupo de casas-. Somos partidarios de la demolición de la antigua casa parroquial que se encuentra frente a la fachada este de Santa María del Naranco. Lleva más de veinte años abandonada, se encuentra en estado de ruina y es un pegote estético además de un obstáculo que entorpece la visión del Santa María - desde algunos puntos la impide por completo.
Desde el comienzo de nuestra actividad como asociación hemos defendido como una actuación prioritaria para el entorno de los monumentos la reconversión en bosque autóctono del eucaliptal que que se encontraba por debajo del Picu el Paisano y que era la lamentable imagen de fondo de los monumentos, especialmente de San Miguel de Lillo, para vergüenza de todos los asturianos que teníamos que ver cómo en las fotografías de los monumentos prerrománicos que circulaban por todo el mundo, desde libros de arte y arquitectura hasta carteles turísticos, los monumentos prerrománicos aparecían con un fondo de eucaliptos. La reciente tala del ese eucaliptal ofrece una oportunidad que debe aprovecharse para llevar a cabo esa reconversión dentro de las actuaciones del Parque Periurbano y así lo hemos hecho saber a la Consejería de Medio Ambiente. Se lograrían varios objetivos en una sola operación: se conseguiría una mejora sustancial del entorno de los monumentos prerrománicos; una mejora paisajística de la cara sur - muy visible desde Oviedo y otros lugares de Asturias- y además se sentaría un precedente muy positivo de cara la progresiva reconversión de todos los eucaliptales del Naranco. Habría que aprovechar también esta circunstancia para mejorar la situación de todo el entorno de San Miguel - incluyendo la limpieza del arroyo y la protección del arbolado de ribera del mismo, así como la reducción de la superficie de asfalto en la embocadura de la pista que sube hacia la fuente los Pastores y que es utilizada como lavadero de coches.
Teniendo en cuenta la complejidad técnica, además de su carácter muy problemático desde el punto de vista paisajístico-ambiental, y alto coste del proyecto de supresión del tramo de carretera que transcurre por la zona de los monumentos y su sustitución por una variante, proyecto que actualmente se encuentra en punto muerto, se debería considerar la posibilidad de un pequeño desplazamiento, hacia el interior de la ladera, del tramo de la actual carretera que discurre a la altura de Santa María del Naranco con lo que se conseguiría una mejora estética al evitar el efecto visual que la situación actual produce y que hace que parezca como si la carretera se apoyara en la pared del monumento. También se conseguiría una disminución del daño que forzosamente tiene que causar al monumento un tráfico tan próximo.
Por lo que se refiere a los castros que se encuentran en la zona del Naranco, en el Plan Rañada se recoge un estudio pormenorizado de su estado así como propuestas de tratamiento que creemos deberían estudiarse de cara a la inclusión en el Plan del Parque Periurbano del Naranco de propuestas de actuación en relación con los castros. Entre tanto, protección efectiva de lo poco que queda.
En el Naranco quedan restos valiosos de diversas actividades desarrolladas a lo largo de los siglos-bocamina, caleros, pozos de la nieve, tolvas, lavaderos, restos de instalaciones militares...- que aunque no se consideren "monumentos" si merecen un tratamiento y una protección, que esperamos se aborden de forma adecuada en el Plan del Parque Periurbano. Ver trabajo del investigador José Luis García López del Vallado.