- Labores de limpieza regulares. Instalación de más papeleras. Recogida regular de su contenido. Limpieza especial del área recreativa de la zona de cima. La insuficiente limpieza efectuada después de celebraciones (Martes de Campo, San Mateo, ...) deja sin recoger miles de pequeños fragmentos de plástico, vidrio, colillas de cigarrillos, que irán acumulándose de no llevarse a cabo otro tipo de limpieza más minuciosa que la que hasta ahora se efectúa. Incluir esta exigencia en el contrato con la empresa concesionaria de la limpieza.
- Erradicación de los vertederos existentes. Demolición de los numerosos chamizos clandestinos, muchos de ellos sin utilizar desde hace años, que constituyen focos de infección y suciedad. Aquí también la tradición de impunidad ha favorecido hábitos que hay que atajar.
- Que no se autoricen aquéllas cuya celebración implique daño paisajístico o ambiental. En las que sean autorizadas, compromiso escrito de los organizadores de retirada inmediata y completa de todos los elementos de señalización y residuos. Existe el precedente desgraciado de pruebas que dejaron centenares de metros de cinta de plástico de señalización sobre el terreno o escondidos a medias entre la maleza, además de montones de basura en diversos puntos del recorrido. Exigencia de responsabilidades en caso de incumplimiento.
- Para acabar con la situación actual de total impunidad, creación de un servicio municipal de Guardería de la Sierra del Naranco, o bien que esa actividad se encomiende al Servicio de Protección de la Naturaleza, del Principado de Asturias.
- Por otra parte nos parece que ya va siendo hora de que la fiscalía de Medio Ambiente del Tribunal Superior de Justicia de Asturias empiece a intervenir en los desmanes que se producen en el Naranco y que han llevado a una situación calificada como de “desastre” por la propia fiscalía.